El Yate Privado más grande del mundo

THE WORLD: Apartamentos en alta mar por 'sólo' tres millones de dólares

Publicado por el Diário El Mundo el martes 11/12/2007

MARÍA J. GARCÍA

PALMA.- Una comunidad de vecinos que surca los mares. Billete seguro en un crucero permanente. Precio medio: tres millones de dólares –algo más de dos millones de euros–. Es lo que cuesta un camarote con dos habitaciones en The World. Este yate de lujo, "el mayor de los privados en el mundo", según la gerencia del mismo, ha pasado cuatro días anclado en Porto Pi. El pasado lunes, a las 18.00 horas se despidió de Mallorca y puso rumbo a Málaga, su siguiente destino.

POPA DEL THE WORLD

A The World sólo se accede como propietario o inquilino de una de sus lujosas residencias. La más barata, un estudio sin cocina, se vende por 825.000 dólares (algo más de medio millón de euros). La más cara, un apartamento con cuatro dormitorios y tres baños completos, 7,35 millones de dólares (casi cinco millones de euros). El dólar es la moneda oficial. La propiedad la declara cada dueño en su país de residencia –el barco tiene bandera de Bahamas y sus propietarios son de 19 nacionalidades–.

DETALLE DEL UN CAMAROTE

Aún así, todos los dueños contribuyen al mantenimiento de esta urbanización flotante con una cifra directamente proporcional a la superficie que poseen:1.200 euros por metro cuadrado al año. Un apartamento de dos habitaciones mide unos 130 metros cuadrados. Así, sólo en mantenimiento, su propietario tendrá que desembolsar 156.000 euros al año. "La mejor forma de conocer el estilo de vida de The World es alquilar uno de sus apartamentos", indica Nikki Upshaw, vicepresidenta del complejo flotante.

PISCINA INTERIOR

En estas condiciones, pasar una noche en el yate cuesta, de media, unos 3.500 euros. Más o menos lo que han pagado María y Carlos Piña, dos cubanos residentes en Florida. Tienen billete –alquiler– para dos semanas. La pareja se ha paseado por Palma y ha aprovechado para hacer algunas compras de Navidad: juguetes en unos grandes almacenes, "son muñecos que hablan en español, les encantarán a los niños", señala Carlos que trabaja en el sector inmobiliario, y perlas en Majórica. Hemos podido hablar con ellos porque no son propietarios.

PISCINA DE CUBIERTA

La organización cuida recelosamente que no se conozca la identidad de los dueños. "Garantizamos la intimidad de nuestros habitantes". Aseguran que no tienen ningún artista y que la mayoría de los dueños de estos apartamentos se dedican a los negocios. "Con una media de 52 a 55 años, todos nuestros viajeros son jóvenes, con un gran espíritu aventurero", explica Nikki Upshaw. Un 60% de estos "ciudadanos del mar" son estadounidenses, el resto provienen de Europa, en su mayoría de Reino Unido, Alemania y Suiza, y de Japón y Australia.

Sin españoles a bordo

No hay españoles. ¿No se ha interesado ninguno? "Sí, eso sí. ¡Ojalá alguno compre pronto!", contesta Nikki Upshaw, que además de la vicepresidencia se ocupa de temas de ventas y marketing. Asegura que en el barco está todo siempre vendido, pero que normalmente hay gente dispuesta a vender. Durante su estancia en Palma ha recibido visitas de posibles interesados, aunque no les ha visto "muy dispuestos a lanzarse a la inversión", revela. "Los residentes del mar" –así se conoce a los habitantes de The World– ocupan 165 hogares, repartidos en seis plantas. Los apartamentos y estudios vienen decorados de serie, "llave en mano", especifica Upshaw. Pero algunos de los propietarios buscan los consejos de decoradores para personalizar sus viviendas marítimas.

ELEGANTE SERVICIO DE CAFÉ

No obstante, pasarán largas temporadas en ellas. "Casi todos nuestros inquilinos viajan con nosotros unos tres o cuatro meses al año", señala Nikki Upshaw. Los ocupantes de estos pisos de alta mar pueden seguir trabajando durante sus viajes, ya que el yate está permanentemente conectado a internet. "Es como vivir en una ciudad que se mueve por el mundo", comenta Upshaw. Ahora bien, para empadronarse en la selecta ciudad de The World, requisito inprescindible, cuenta corriente de lujo.

FOTOGRAFÍAS DE CATI CLADERA


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