Freno de Botavara

Hay dos peligros claros en un barco de vela: el caer por la borda involuntariamente y un leñazo en la cabeza proporcionado por la botavara. Cada uno o ambos pueden ocurrir durante una trasluchada.

Hay varios tipos de frenos en el mercado, pero en este artículo os voy a hablar de dos, ambos desarrollados en Francia; el WALDER y el WICHARD.

El Walder, que es el que se instaló en el Urubamba, quizás sea el más antiguo, pero por lo que escuché en su día, por lo que he leído y por la misma práctica, me parece que es un artilugio maravilloso; no sólo te da la tranquilidad de saber que no vas a dar con violencia una trasluchada involuntaria pudiendo partir hasta el palo, sino, lo más importante, que puede salvarte la vida o la de cualquier tripulante.

La prensa especializada consideró ampliamente éste invento francés, distinguiéndolo con la medalla de oro en la Feria Internacional de Invenciones de Ginebra de 1976 y con el primer Premio de seguridad en la Feria Náutica de Hamburgo en 1979. Además, el principio eficaz del dispositivo, desde su creación en 1976, no necesitó ninguna modificación.


Freno de botavara WALDER sin trabajar en el Urubamba

El freno que nos presenta Wichard, es novedad en 2008 y según leo, los principios de funcionamiento son iguales que los del Walder. Aparentemente es bastante más pequeño, pero sólo sirve para mayores menores de 40 m2, mientras que Walder dispone de 4 tamaños pudiendo llegar a controlar mayores de 120 m2.


Freno de botavara Wichard

Funcionamiento

El concepto es muy simple: la energía del conjunto mayor-botavara se transforma en calor mediante la fricción de un cabo sobre un ingenio de aluminio. En el Walder, el cabo fricciona sobre un tambor el cual lleva en su contorno una espiral por donde éste puede dar hasta tres vueltas y el Richard es un artilugio parecido a una pieza de acastillaje (mosquetón, grillete) por el cual el cabo serpentea friccionando por la serie de recovecos a elegir.

Una vez colgado el freno en un cáncamo de la botavara (lo mejor es que sea cerca de donde va sujeta la contra o la trapa, preferiblemente a popa de ésta), el montaje del conjunto se realiza haciendo firme el chicote de un cabo (del diámetro apropiado según el modelo en el caso del Walder) por ejemplo a un cadenote, pasando dicho cabo por los acanalamientos del freno, llevándoselo luego a una polea de reenvio situada en el cadenote de la banda contraria de donde se afirmó el chicote, y posteriormente llevádoselo a un winche para darle la tensión oportuna.

De esta manera, cuando se va a trasluchar voluntaria o involuntariamente, la botavara no está bloqueada ni retenida por lo que su movimiento es suave y lento, según la tensión proporcionada desde el winche.

Yo os puedo decir que al paso del Cabo Ortegal (A Coruña) con rumbo al 225 aproximadamente y un viento de 25 nudos por la aleta de babor, de repente y bruscamente, el viento roló a la aleta de estribor. Estas son las cosas que pasan a veces al navegar próximos a los cabos. Pues bien, en ese momento estábamos cenando todos en la bañera y vimos con inquietud como la botavara se movía lentamente a la otra banda (unos 40 cm por segundo).

Está claro que estábamos todos cenando porque llevábamos el freno puesto, y nos daba toda la tranquilidad del mundo, pero si no hubiese sido así, ese role repentino nos hubiera dado más de un disgusto.


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