Antecedentes

Después de haber participado en la Regata Tall Ships Race 2006, St Malo - Torbay - Lisboa - Cádiz, procedimos a dar un repasito al Urubamba en Barbate (Cádiz), en las instalaciones de mi buen amigo José Alfonso Otero Ordoñez, alias "Jocelito" (es el propietario de la empresa Náutica Trafalgar, SL) por los motivos que a continuación expongo.

El primer problema lo tuvimos en el viaje de ida a St Malo que era donde se iniciaba la concentración de veleros participantes en el evento, concretamente en Portimão (Algarve, Portugal).

Nos empezó a llegar a la bañera un olor a chamusquina la noche anterior al llevar el motor en marcha y a la mañana siguiente nos dimos cuenta que el alternador que era nuevo (un Bosch de 50 A) se había recalentado, y por ello, creíamos que no cargaba las baterías.

Llamamos a Jocelito y éste nos envió otro alternador por Seur 10 a Portugal “antes que inmediatamente”. Durante la Regata, justo al pasar el Cabo de Finisterre, agarramos una encalmada que “solamente” duró una semana. A los dos días de “flotar” en la latitud de la Ría de Pontevedra, tuve que tomar una decisión importante: arriesgarnos a quedarnos sin gasóleo al tener que llevar continuamente encendido el generador, o retirarnos de la Regata e ir a por combustible al puerto más cercano. Opté casi sin dudar por la segunda opción. El puerto que nos esperaba fue el de Sanxenxo (Pontevedra). La dársena, magnífica. El pueblo, maravilloso, y el Restaurante del Abuelo Bernardo, como se dice por Cádiz, “del carajo”.

Tuvimos en Galicia problemas con la carga de las baterías, pues ni con el generador en marcha de 7 KVA éramos capaces de hacerlo. Después de darle un millón de vueltas a la cabeza, nos dimos cuenta de que el problema lo causaba la falta de unos diodos separadores de carga. Es decir, toda la corriente que proporcionaba bien el alternador principal bien el generador, debían proporcionar la carga a cuatro baterías conectadas en paralelo y sin los dichosos diodos era materialmente imposible, además de ir fastidiando alternador tras alternador.

Entre todo este fastidio, os comento que el Urubamba, al haber sido engendrado y producido en los Estados Unidos de América, el sistema eléctrico que disponía era de 110 V de tensión y de una frecuencia de 60 Hz. En Europa funcionamos con 220 V y 50 Hz. Es decir, llevábamos a bordo dos transformadores de 7 KVA, uno de 3,5 KVA y tres de 1 KVA. Como os podéis imaginar, pensamos en tirar abajo toda la instalación eléctrica tanto de corriente continua como de corriente alterna. Algo relativamente fácil y de unos tres meses de reparación. Llevamos catorce meses de reparación y aún no hemos terminado. Ya os contaré el “por qué”.


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